- Lo de la cara me vino de serie, no pude elegir; en cuanto al pelo, sí… mea culpa.
Después de unas vacaciones de ensueño, y de un cambio bastante radical de imagen que comenzó como lo hace este post, aquí estamos de nuevo… soñando ya con el siguiente período de dolce far niente, aunque disfrutando de la vuelta a la ciudad donde todo me resulta tan familiar.
Para los que no conocéis París, tenéis que hacer unos días para visitarlo en algún momento; a mi(como a casi todo el mundo) me ha impresionado y sobrecogido a partes iguales: quedarme sin aliento mientras subía a la torre Eiffel, disfrutando peldaño a peldaño de las majestuosas vistas de la ciudad, así como disfrutar de la misma desde los campos de Marte al anochecer con una botella de vino y en buena compañía, pasear por los campos Elíseos, por Montmartre, perdernos en los jardines de Versalles…
Todo suena a visita clásica, y como muchos otros caímos en las típicas turistadas… supongo que es lo que tiene visitar por primera vez una ciudad como esta, con el tiempo justo para ver todo lo que quieres, y la sensación de que te estás perdiendo la esencia de la ciudad en ese ir y venir casi con prisas en metro, autobús o RER. Aunque he de decir que también hubo tiempo para disfrutar de la vie parisienne, tumbados plácidamente en sus verdes extensiones de césped, o refrescándonos en las fuentes llenas de gente de Trocadero o el Louvre.
Así que hoy aquí sentada de nuevo frente al portátil después de más de quince días sin acariciar sus teclas, reviso despacio las más de 1000 fotografías de las vacaciones, y la sensación de tristeza que ayer nublaba mis ojos cuando atravesábamos el túnel del Guadarrama ha dejado paso a una sonrisa con el recuerdo de cada uno de los instantes vividos, afianzándose firmemente en mi memoria.
Bienhallados todos, espero hayáis disfrutado de las vacaciones, o estéis en ello afortunandos de vosotros!
